Casa de familia
- Nov 27, 2023
- 1 min read
Updated: Aug 17, 2025
El fin de semana estuvimos comiendo un asado en casa de un amigo. No sabría explicar bien qué, pero hay algo en ese hogar que me tocó una fibra muy sensible del corazón. Se trataba de una casa sencilla, en la que se mezclaban detalles de la construcción original con otros más modernos, fruto de sucesivas obras posteriores. Una típica casa de barrio bonaerense, construida en un terreno largo y angosto, con un par de piezas adelante, un espacio común y al fondo un jardincito con una pequeña edificación al final, ésta última todavía en obra. Según nos contaba nuestro anfitrión, la idea era que sirviera de estudio para sentarse a escribir y también, por qué no, para tomar unas copas de wishky con amigos de cuando en cuando. Como tantas cosas en esta vida, la remodelación de la casa había sido más larga y costosa de lo planeado, y estaba momentáneamente suspendida, hasta que el tiempo y el dinero, que no abundan por estos días, permitieran retomarla. Todo eso nos lo contaba Luisito con resignación y sencillez mientras controlaba el vacío que se hacía a la parrilla y tomaba vino con hielo. Y mientras hablaba de sus proyectos, sus frustraciones y sus problemas, se me hizo que él era inmensamente rico, y que ojalá pueda yo un día ir construyendo mi hogar junto a mi mujer, mientras criamos a nuestros hijos y nos enfrentamos juntos a los pequeños retos de la vida cotidiana.
.jpg)



Comments